ALLEN TOUSSAINT “SONGBOOK”

allenAllen Toussaint

Songbook

2013. Rounder Records.

ALLEN TOUSSAINT “SONGBOOK”

New Orleans R&B / Soul/ Blues

Disculpen el tono apresurado de estas líneas. Como habrán notado, en Out Of The Present nos importa un rábano la actualidad. Sin embargo nos parecía inexcusable dejar pasar la ocasión sin comentar una noticia que nos ha arruinado el día. Como sabrán, para desgracia de todos, los dictadores y los indeseables en general suelen morir a edad provecta y en la cama. Los artistas, en cambio, suelen caer en generoso acto de servicio, como le ocurrió ayer al gran Allen Toussaint. Este magnífico pianista, cantante, compositor y productor falleció el lunes 9 de noviembre en Madrid a los setenta y siete años, tras ofrecer un concierto que seguro que fue estupendo. Desde aquí, queríamos rendirle, aunque fuera reaccionando a toda prisa, nuestro particular homenaje. Para ello podríamos haber rescatado cualquiera de sus excelentes discos de la década de los setenta, como Life, Love and Faith (1972) o Southern Nights (de los que seguro que hablamos otro día). Pero en esta ocasión hemos preferido recordarlo en el registro más atemperado de los últimos años. En Songbook encontrarán a un músico elegante y sereno, vestido con traje diplomático, calcetines blancos y sandalias (sí, se puede ser elegante en calcetines blancos y sandalias si eres Allen Toussaint), desgranando lo mejor de su cancionero con solo voz y piano.

Un talento en calcetines blancos

Un talento en calcetines blancos

Este disco, grabado en el Joe’s Pub de Nueva York en 2009, recoge parte del legado del Toussaint post-Katrina, cuando sus colaboraciones con Elvis Costello y David Simon (en la serie Tremé) le concedieron una merecida e inesperada segunda carrera, llevándolo a girar por todo el mundo. Hace años tuve el placer de escucharle en Luz de gas, en Barcelona. Descubrí entonces que el sonido funky sensual y el boogie trotón de los años mozos habían dado paso a un embriagador blues/soul de Nueva Orleans más estilizado y suave, que Toussaint entonaba con una voz sorprendentemente juvenil. Hay aquí estándares para parar un tren, y encima Toussaint los aborda con ejemplar modestia, como si fuera un pianista de cocktail sin demasiadas ganas de llamar la atención. Pero no hay modestia que pueda detener su talento, así que háganme caso y pasen la tarde con la música de Toussaint. Es lo menos que, en señal de agradecimiento por tanta buena música, podemos hacer por él.

Enric Ros

 

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